ENTREVISTAS DESPEDIDA A DON JUAN

Decir yo creo en Dios pero no en la Iglesia es un error

  • ''Desde que tenía 7 u 8 años sabía que quería ser cura''

  • ''En Sanlúcar hay muchísimas personas de fe''

  • ''Me da mucha pena irme''

Decir yo creo en Dios pero no en la Iglesia es un error
2 de Agosto de 2019  
0
Redacción






Sabemos que usted es sevillano, pero ¿dónde nació exactamente? ¿Podría hablarnos de su familia?

Yo nací en Sevilla capital, pero me he criado en San Jerónimo, que es un barrio de Sevilla prácticamente. Nos vinimos a Sevilla capital cuando yo tenía 16 o 17 años.

Mis padres son de Renfe, toda mi familia materna y paterna es de Renfe. Nosotros hemos vivido en una estación en San Jerónimo. Tengo tres hermanas. Somos 4 y yo soy el único varón y el segundo.

¿Dónde estudió y cómo recuerda su infancia?

Bueno, fue una infancia buena para aquellos tiempos. Yo estudié la primaria en San Jerónimo y después pasé a Sevilla, donde estudié el bachillerato.

Estuve en un colegio privado que ya no existe, Alfonso X El Sabio. Estaba en la plaza del Duque, pero lo tiraron para hacer El Corte Inglés. Después hicieron uno nuevo, por el Porvenir, y también lo han quitado ya. Pero yo estudié en los dos.

Después de eso hice todo el bachillerato en el Instituto San Isidoro de Sevilla.

¿Realizó estudios universitarios?

Sí. Hice cuatro años de Psicología, uno en Sevilla y tres en Valencia, pero no la terminé. Me gusta mucho la Psicología, es una ciencia que me hubiese gustado terminar, pero bueno ya estaba trabajando en el hospital y era muy complicado. Yo he sido capellán de hospital durante muchos años, tenía que hacer prácticas, no podía dejar las guardias… en fin, muy complicada la cosa, tuve que dejar la carrera.

¿Cómo se vivía la religión en su casa? ¿Estaba muy presente?

No, no estaba demasiado presente; éramos una familia normal. Yo estaba en un colegio que no era religioso, pero era un colegio católico. El maestro nos mandaba a misa todos los domingos, rezábamos el rosario todos los sábados… eran colegios de corte católico, pero no eran religiosos. Entonces, yo iba a misa cada semana siendo un crío y a mí me gustaba mucho.

En casa mis padres no es que fueran religiosos practicantes, pero bueno, eran creyentes también.

¿En qué momento se da cuenta de que su relación con la Iglesia, con Dios, va más allá?

Desde muy niño, desde la edad de 7 u 8 años ya quería ser yo cura, fíjate…
Cuando iba a la eucaristía con mi colegio, me traía un misal y ‘‘celebraba misas’’ en mi casa con él.

De siempre, de siempre… eso lo he tenido muy claro. Desde la edad de 7 u 8 años yo sabía que quería ser sacerdote.

¿Se lo expresaba a su familia? ¿Qué le decían?

Claro que se lo contaba, pero mi familia decía que era cosa de niños, que además, entrar en el seminario costaba mucho dinero…

En aquella época mis padres tenían solo el sueldo de Renfe, de mi padre, y con cuatro hijos tenían miedo porque veían que no podían costear esa carrera.  Además, ellos pensaban ‘anda, si cuando tengas 18 años te saldrás’…

Yo quería ir al seminario menor, que entonces estaba en Pilas. Pero ellos decían que no, que yo a los 18 años me iba a salir y que no. Ellos no confiaban mucho, pero quería ser sacerdote de siempre, y he dado la paliza en mi casa a mi madre y a mi padre. Ellos se oponían por eso, porque tenían miedo de que después lo dejase, de que fuese cosa de críos, porque un niño con 8 años ya me dirás tú…

A mí me gustaba mucho admirar la figura del párroco de mi barrio, de San Jerónimo. Cuando había un entierro siempre me asomaba con tal de ver al cura, me gustaba ir a misa, me gustaba confesarme todos los domingos… es decir, que yo quise ser sacerdote desde muy temprana edad.

¿Pensó en algún momento, cuando empezó sus estudios de Psicología, que terminaría siendo sacerdote?

Yo fui a un centro de orientación vocacional que había en Sevilla con el fin de ir al seminario de Pilas, pero allí me dijeron que sin el consentimiento de mis padres no podía ser porque era menor.

Mis padres no me apoyaron en este sentido. Esperé a cumplir la mayoría de edad y fue entonces cuando pude hablar con el seminario mayor, que estaba en San Telmo. Ingresé a los 18 años.

En el seminario empecé a estudiar Teología, bueno, primero Filosofía y después Teología. Estuve 3 años aquí, en el seminario de San Telmo, después pasé a Madrid y en la Universidad Pontificia de Comillas terminé lo que se denomina Bachillerato en Teología.

Luego en Valencia hice una licenciatura en Biblia, en Sagrada Escritura.

¿Por qué en Valencia?

Porque me trasladaron allí y me fui a Valencia a vivir. Yo estuve 3 años en Sevilla porque yo estaba en el seminario para ser sacerdote, yo quería ser cura de parroquia. Pero estando allí me hice religioso, me hice fraile. No tenía una vocación hacia la vida religiosa pero bueno, me surgió así.

¿Qué conlleva hacerse religioso?

Yo era fraile. Es vivir en comunidad, vivir un carisma determinado. El que yo elegí fue servir a los enfermos, por eso estaba siempre en los hospitales de capellán. Se trata de una orden que tiene un carisma. Lo mismo que hay ordenes que se dedican a las misiones, pues esta se dedica a los enfermos, que eran los Padres Camilos.

¿Fue fraile durante mucho tiempo?

Muchos años, por lo menos 30. Eso hizo que estuviera primero en Madrid estudiando, que luego me mandaran a Barcelona y después a Valencia. En Valencia estuve muchos años dentro de la orden.

Por eso a mí siempre me han mandado de capellán a los hospitales. Yo me ordené de cura en Sevilla en el año 79 y me mandaron de capellán a Virgen del Rocío, donde estuve tres años. Después me mandaron a Barcelona y luego a Valencia, allí he estado más tiempo. Fue en Valencia donde lo dejé, en el año 2000. Tendría yo unos 40 años.

¿Qué hizo después?

Cuando me salí de la orden me hice de la diócesis de Valencia.  Dejé de ser fraile y me quedé allí más de diez años como sacerdote. Al final me vine de Valencia en 2010.
 
¿Sintió, al hacerse cura, que renunciaba a algo?

Para nada. Esto es un don de Dios, siempre lo he tenido clarísimo desde pequeño, pero además, lo he ido madurando con la edad. Y no, no he dejado nada atrás, al contrario, he ganado muchísimo. Yo no renuncio a nada, yo hago una elección por un estilo de vida, por Jesucristo. Este estilo de vida incluye dedicarme a servir, ya sea en un hospital o en una parroquia. Se trata de servir a la gente y la mejor manera de servir a la gente es llevándoles el evangelio, que es la misión del sacerdote. Entonces, yo no he renunciado a nada. Evidentemente una opción de vida conlleva una renuncia, pero no es que yo haya renunciado y haya dejado y me dé pena por dejar, no.

¿En este sentido tuvo alguna vez miedo?

No, nunca he tenido miedo.

¿Se sintió lejos de su familia en algún momento? ¿La echaba de menos?

No. Los últimos años que estuve en Valencia, que ya me hacía mayor y además me puse enfermo, sí que me daba cuenta de que toda mi familia estaba en Sevilla: mis hermanas, mis sobrinos, una vivienda que estaba cerrada...

Yo estaba en Valencia, me hacía mayor, caí enfermo y dependía de los amigos. Ellos eran los que me atendían: unos, por ejemplo, se encargaban de traerme la comida. Se portaron muy bien conmigo.

Hasta ese momento no tuve esa añoranza de decir ‘me falta la familia’. Desde siempre he vivido muy jovialmente en este sentido. Pero ahora en los últimos tiempos en Valencia sí, porque yo decía ¿qué hago ahora yo solo?

Pensé que si me venía a Sevilla el obispo me podía mandar a un pueblo, pero al menos estaba en mi tierra. Ya no era solo por la familia, era por la tierra, porque echas de menos eso. Una amiga me decía que estaba ‘’desarraigado’’, que lo que yo necesitaba era estar en Sevilla, y era verdad: necesitaba estar en mi tierra. Se me quitó todo lo que tenía al llegar a Sevilla (ríe).

Si hablamos de amigos… ¿permanecen las amistades en la vida de un sacerdote?

En Valencia sí, muchos.

Amigos de la infancia menos, porque vivíamos en una estación de Renfe y éramos cuatro o cinco vecinos. Sí que éramos tres o cuatro niños de la misma edad, pero no mantuvimos esa relación ni esa amistad con el paso de los años.

Luego, de sacerdote, tanto en Valencia como en aquí sí que conservo grandes amigos.

Si hoy un chico está pensando en ser sacerdote, ¿cuáles son los pasos a seguir?

Primero hay que hacer un discernimiento con él, para ver si la vocación es real o no. A veces puede ser algo más relacionado con los sentimientos, porque no sabe orientarse o puede ser una salida en la vida… Hay que hacer un acompañamiento para discernir si verdaderamente hay una vocación o no. Eso lo hace un sacerdote.

Una vez que vamos viendo que es real lo ponemos en contacto con el seminario. Allí, antes de pasar a ser seminarista, los rectores van siguiéndolo: le ponen un plan de reflexión y formación. Entra por tanto en un trabajo por parte del rector, que habla con el párroco del pueblo que sea.

Aquí ha pasado con un seminarista, Manuel Robledo. Él tenía vocación, yo lo he seguido y después lo pusimos en contacto con el seminario. Él traía unos temas de reflexión y los hacía conmigo.

Cuando ya ‘ven que es verdad’ empiezan a estudiar una formación diferente como seminarista. Esos estudios tienen una duración de cinco o seis años.

Cuando terminas estos estudios te hacen diácono. Normalmente, un año antes de ordenarte, te hacen diácono, que es una orden sagrada pero que no puede hacer todo lo que hace el sacerdote. Ellos pueden bautizar, ser testigos del matrimonio (hacer bodas), pueden hacer responsos… pero lo que no pueden es decir misa, no pueden confesar, no pueden dar la unción de enfermos…
Lo que hacen, desde luego, es una labor pastoral con los jóvenes y con los enfermos. Es el paso previo, y lo hacen en una parroquia para que vayan aprendiendo y viendo lo que es una parroquia. Una vez que termina este periodo como diacono lo ordenan de sacerdote.

¿En cuántas parroquias ha estado?

En Valencia he estado en dos, de párroco. Y además estuve colaborando en otras dos.

Después, aquí en Sevilla he estado en la parroquia de San José Obrero de San Juan de Aznalfarache. Estuve cinco años, desde 2010, cuando llegué de Valencia. Ya en 2015 me mandaron a Sanlúcar la Mayor, y aquí estoy. Aunque ahora me mandan a otra…

¿Podría hacer una elección? ¿Con qué lugar se queda?

Pues mira, donde más a gusto he estado ha sido en San José Obrero y Sanlúcar la Mayor, ósea en Sevilla. Sí, porque el carácter de Sevilla es diferente al de Valencia.

Yo estaba en Sagunto, un pueblo obrero, donde la gente era emigrante: habían venido de Andalucía, de Aragón… era gente muy quemada. Vivían de los Altos Hornos y cuando los Altos Hornos cerraron, ellos decían que la Iglesia no hizo nada por defender esos puestos de trabajo. Entonces, era un carácter un poco más seco y más serio que el de Sevilla.

Sevilla es otro carácter. A mí me acogieron muy bien muy bien San Juan de Aznalfarache, y me acogieron muy bien muy bien en Sanlúcar la Mayor.

Pues a Sanlúcar vamos, ¿en qué contexto llegó aquí?

Yo vine en septiembre de 2015 como párroco a sustituir a don Francisco. Al principio, cuando llegas a un pueblo, hasta que te haces con él, conoces su idiosincrasia, a su gente… pues lleva su tiempo.

Sanlúcar es un mundo de hermandades que yo no conocía, porque yo siempre había estado en hospitales y en Valencia no había hermandades. Ni en un sitio ni en otro había hermandades, y aquí me encuentro con 10 hermandes de sopetón sin conocer ese mundo. Yo no lo había vivido ni en mi infancia ni en mi juventud porque mi familia no era cofrade. Nunca hemos tenido contacto con el mundo de las hermandes, donde lo he conocido más ha sido aquí en Sanlúcar la Mayor.

¿Le costó adaptarse a Sanlúcar?

No, nunca me ha costado a adaptarme a donde he ido. Tienes un año de conocimiento, de conocer la realidad de la parroquia a la que llegas. Pero yo tengo muy clara también la vida de una parroquia: yo sé lo que hay que montar, lo que hay que animar, lo que hay que potenciar… Pero yo estuve bien desde el primer momento y la gente me acogió también muy bien.
 
¿Qué percepción tiene de cómo se vive la fe? ¿Hay compromiso con la iglesia?

Yo diría que la fe es mucha religiosidad popular. Por un lado está la fe y por otro la religiosidad popular. Dentro hay gente de fe, por supuesto, pero predomina eso de la religiosidad popular, que es el mundo de las hermandades. Es decir, personas que van a las hermandades pero que después a lo mejor no tienen un compromiso de fe con la parroquia, o una vida de fe. Hay gente de fe en las hermandes, pero para diez que hay, no se ve tanta fe como religiosidad.

¿Sabría decir, entonces, a alguien que esté lleno de fe?

No podría darte un nombre, pero se decirte a mucha gente. Todas las personas que vienen todos los días, verano e invierno, aquí a misa. Todas ellas son persona de fe; personas que haga viento, llueva o haga calor, aquí las tengo todos los días. Y a veces son gente muy limitada, porque son mayores, porque dependen de un carrito o simplemente porque les duele una pierna.

Muchas personas de fe que cada día participan de la eucaristía y muchos de ellos están comprometidos con la pastoral de la parroquia. Eso son las personas de fe, personas mayores y no tan mayores que viven su fe, que aman a Jesucristo y aman a la parroquia.

¿Le ha marcado alguien de Sanlúcar durante estos años?

Yo no podría decir esta persona o aquella. Me llevo a muy buena gente y mucho cariño y por supuesto, muy buenos amigos. Yo ahora puedo decir que Sanlúcar me quiere mucho y yo también quiero mucho a la gente de Sanlúcar.

¿Se lleva buenos amigos?.

Sí, el cariño de muy buenos amigos. A la gente le está dando pena que yo me vaya y a mí también, pero bueno, es así…
 
¿Por qué se va?

Bueno, yo no pensaba irme, yo no he pedido salir. Lo que ocurre es que yo hace poco que me he operado de un tumor en la vejiga y raíz de esa operación mi salud ha dado un poco de bajón. Mi salud es muy delicada porque yo tengo bronquios, tengo mis cosas de corazón y ahora con ese tumor… Lo que me ha pasado es que he dado un bajón y me canso muchísimo. Hay días que no he hecho a penas nada y llego a mi casa hecho polvo, y al día siguiente me levanto y no puedo dar un paso. Hoy mismo me ha pasado.

Yo esto se lo comenté al vicario episcopal y se ve que el vicario se lo dijo al obispo, que me llamó. Me dijo que no quería sacarme de Sanlúcar pero que si andaba cansado y me flaqueaba la salud (la verdad es que no me siento igual que cuando llegué hace cuatro años, que venía más fuerte), me proponía una parroquia más llevadera, porque esta es de mucho trabajo. El obispo se portó muy bien conmigo porque no quiso sacarme, me lo propuso y fue elección mía.

Fui a ver la parroquia que me dijo. Es una parroquia diferente a Sanlúcar, es más llevadera y más tranquila. Yo pienso que para la salud irá un poco mejor.

¿Dónde es?

Padre Pío, en Palmete. Es un barrio humilde y diferente, desde luego, a Sanlúcar porque aquí hay mucha religiosidad y allí no habrá tanta… Pero bueno, se trata de estar en el barrio y estar con la gente.

Es que aquí, otro año más con todas las hermandades… Cuando empieza la Cuaresma hay que estar desde el primer día hasta el último. Además, cada hermandad tiene sus actividades y te invitan para que estés, y casi todas las noches hay algo. Es un ritmo que ahora no quiero llevar tampoco, porque no puedo.

Supongo que allí está más cerca de su familia…

También, sí. Aunque mi familia viene todas las semanas a Sanlúcar, igual que cuando estaba en San José. Mis hermanas me hacen la comida, me limpian el piso, me planchan… me echan mucha mano, si no yo no podría.

¿Cree que se jubilará en Palmete?

Pues no lo sé, Dios dirá. Los que somos párrocos nos jubilamos con 75 años salvo que la salud no te acompañe. Yo ahora estaré en Padre Pío hasta que Dios quiera. Que puedo, bien, que no, pues ya hablaremos con el obispo si veo que la salud va a peor, que no espero.

¿Le da pena irse?

Me da pena. Ahora estamos en el momento álgido. Ya me he hecho con el pueblo y el pueblo se ha hecho también conmigo, ya me conoce, sabe cómo soy y yo sé cómo es el pueblo. Hay una relación muy buena, una relación de cariñó total con la gente. Me da mucha pena, claro que sí.

¿Volverá de visita?

Claro, sí. ¿Cómo no?

Cambiando de tercio… ¿diría usted que hoy en día la gente tiene fe?

A ver… yo creo que no. Me explico. La sociedad ha cambiado mucho; antes estábamos en un mundo católico y ahora ya no. Yo creo que la gente en nuestra sociedad prescinde de Dios. Aun necesitándolo, no necesitan de Dios porque viven una vida así, sin Dios: con su trabajo, la salud, los hijos, los amigos…y ya está. No hay una preocupación por vivir de cara a Dios, entonces la fe se va perdiendo.

¿Entiende que haya gente que piense que es complicado creer en Dios?

Es que creer en Dios es un don, no se trata de uno mismo. Dios nos da a todos el don de la fe, a todos los que hemos sido bautizados. Hemos recibido el don de la fe como una semilla, pero eso no ha crecido, no ha habido una familia que se preocupe de hacer crecer esa semilla. Por ejemplo, hay padres que traen a los niños para prepararlos a la primera comunión, pero en su casa no hay una vida cristiana, no educan cristianamente. Entonces, esa semilla no crece.

Se hace mucho por tradición, ¿no?

Claro. Me bautizo porque se ha bautizado siempre, me caso por la Iglesia porque mis padres quieren… aunque ya cada vez se bautizan y se casan menos. Pero es por eso, porque no hay una fe viva que haga decir ‘yo quiero casarme en la iglesia por este motivo’.

Se hace por tradición, no porque haya una vida de fe. Hemos crecido, tenemos 40 años, pero la fe que se nos dio no ha crecido. Hicimos la primera comunión y nos hemos quedado ahí. Es una fe infantil que no te compromete a nada.

¿Cree que los jóvenes están lejos de la Iglesia?

No es que estén lejos, tal vez nosotros no sabemos cómo acercarnos a los jóvenes, con un lenguaje que entusiasme a ese colectivo. Ellos no están lejos. Por ejemplo, aquí en Sanlúcar la mayoría están metidos en hermandades. Pero nosotros no sabemos qué ofrecerle a un joven para que pueda estar en la parroquia. Hoy los jóvenes huyen de una charla que tú le puedas dar, porque no están en esa onda.

Nosotros durante el curso hemos hecho cosas, los hemos invitado y han venido. Pero no hay una continuidad por parte de ellos y porqué tal vez nosotros no sabemos qué hacer para tenerlos aquí. Ese es el problema que tenemos.

Yo siempre digo que un párroco joven conecta mejor con ellos, que yo que soy más mayor. Tiene un lenguaje más cercano, es tan joven como ellos, pueden compartir aficiones… entonces eso los puede atraer. Pero, una vez que los atraigas ¿qué les ofreces? Porque no se trata solamente de tomarte un café, que está muy bien, después del café ha de venir otra cosa.

Se escucha mucho entre la gente eso de ‘yo creo en Dios, pero no en la Iglesia’… ¿Qué opina usted al respecto?

Es un error eso, porque tal vez no se comprende el misterio de la Iglesia. La Iglesia está muy vapuleada por los medios de comunicación. Basta que un cura haya robado un cuadro, que lo dicen por televisión 40 mil veces. Sin embargo, hay sacerdotes, misioneros y religiosas y mucha gente, que han dado su vida. La Iglesia también tiene esta parte, pero esta parte nunca sale. Siempre sale el pecado de la Iglesia; un cura se ha llevado un cuadro, un cura ha abusado de un menor, que sale continuamente en televisión…Eso a la gente le echa para atrás.

Pero, a pesar de la parte humana y la parte pecadora, la Iglesia es divina si no, no subsistiría después de los siglos que lleva en la tierra. Y yo lo digo muchas veces, donde conocemos a Dios es en la Iglesia, a pesar de nuestros pecados y de nuestras cosas.

La Iglesia es un pueblo que Dios ha formado. Aquí estamos porque Dios nos ha traído misteriosamente. Es un pueblo que él se ha formado para vivir en él y darse a conocer. Mira, fuera de la Iglesia podemos ver una obra maravillosa de la creación, una puesta de sol, un paisaje… pero donde realmente Dios vive es en su pueblo, en la Iglesia, con todas nuestras debilidades. Entonces, si yo suprimo la Iglesia estoy suprimiendo el poder conocer a Dios. Es ahí donde lo podemos conocer, porque ahí vive. Fuera conocemos la obra de la creación, el poder de Dios, la maravilla de Dios… pero donde tu vives a Dios es dentro de la Iglesia, cuando nos reúne en comunidad, cuando escuchamos su palabra, recibimos el perdón… ahí lo conocemos.
Cristo vive ahí, en esa realidad del ser humano, con sus virtudes y sus pecados.

Por eso, ‘yo creo en Dios, pero no en la Iglesia’ es un error. Es una incongruencia porque a Dios se le conoce ahí, él ha montado la Iglesia para ser conocido ahí y para ser amado ahí. Si yo suprimo la Iglesia estoy suprimiendo una base fundamental para encontrarme con Dios. Eso no quiere decir que no lo encuentre fuera porque Dios no se limita a la Iglesia únicamente. Pero la Iglesia es lo que él ha fundado para vivir y para encontrarse con nosotros y darnos la salvación.

Por último, ¿quiere decir unas palabras al pueblo de Sanlúcar?

Pues yo al pueblo de Sanlúcar quiero decirle que los quiero mucho, de verdad, sinceramente lo digo. Ahora, cuando me encontraba más a gusto con el pueblo y he visto la cercanía de la gente, el cariño de la gente y su amistad… es cuando me tengo que ir. Me siento muy querido por todos y me voy queriendo a todos.

Yo siempre he dicho que San José Obrero en San Juan de Aznalfarache fue mi primera novia, como el que tiene su primer amor. Porque aquello fue como una delicia: mi primera parroquia, en Sevilla, la gente me acogió muy bien… yo me encontré muy bien.
Pero puedo decir que Sanlúcar ha sido la segunda novia, y no por ello menos importante. Es igual que la primera. Estamos ahora, sinceramente lo digo, en esas mieles de relación, del acercamiento, de la amistad con la gente, el cariño…y por eso me da pena marcharme.

Pero también comprendo que no puedo estar aquí si no estoy dando lo que tengo que dar. A veces, cuando me llaman para algún compromiso por la noche, (esta noche mismo tengo que ir a Olivares) pienso ‘si yo ahora no puedo, yo ahora tendría que descansar’. Hay noches que me recojo a la una de la madrugada y eso para mí es un sobreesfuerzo.


Así que nada, le mando un beso a Sanlúcar la Mayor y a toda su gente, de verdad lo digo, con mucho cariño.


Comentarios

Ver Todos - Ver los mejor valorados
No hay comentarios todavia. Comentar


Nombre:
Comentario:
AntiSpam 4+1=
  Comentar



MÁS VISITADAS
  1. Imputado un corredor de seguros de Sanlúcar por un presunto delito de falsedad documental
  2. Un concejal socialista del Ayuntamiento de Sanlúcar la Mayor imputado por el caso de los ERE
  3. La policía local detiene a un joven sanluqueño con un amplio historial delictivo
  4. Sanlúcar la Mayor amanece sobre cenizas
  5. El Grupo sanluqueño ENERPRO anuncia acciones legales contra la empresa EDO TÉCNICAS Y SERVICIOS
  6. Obras en el parque infantil de la 'Corredera'
  7. Constituido el círculo de PODEMOS en Sanlúcar la Mayor
  8. El PSOE pide la dimisión del delegado de asuntos sociales del Ayuntamiento de Sanlúcar
  9. Primera reunión del círculo de PODEMOS en Sanlúcar la Mayor
  10. El III Gran Fondo 'Corredor Verde del Guadiamar' será el 1 de febrero